Peine del viento
Peine del viento
Chillida
Eduardo Chillida (1924-2002) fue un escultor especializado en materiales como el hormigón y el hierro. Siempre buscaba que sus obras interactuaran con el entorno natural. Por ello, la mayoría de sus obras se encuentran en espacios públicos y abiertos, donde están en contacto con la naturaleza e incluso con las personas que lo visitan.
Chillida no concebía la escultura como un objeto cerrado, sino como un dialogo abierto entre la forma y el vacío, entre la materia y el espíritu. A través de una visión humanista, Chillida abordó temas universales como la libertad, la identidad y el silencio.
Contexto de la obra
El peine del viento fue creado en 1977. No fue una obra solo de Chillida, sino que colaboró con el arquitecto Luis Peña Ganchegui. Este último diseño el entorno arquitectónico que acompaña a la escultura: una plataforma de granito que se extiende sobre las rocas, con bancos, pavimentos y conductos por los que sopla el aire marino. Esta ayuda fue muy importante para que la obra no solo se limitara a tres esculturas de acero, sino que fuera toda una experiencia integral que combina arte, arquitectura y paisaje.
Obra(s)
Es un conjunto escultórico formado por terrazas de granito y tres piezas de acero de 10 toneladas cada una y de más de dos metros de altura. Cada pieza está formada por cuatro barras gruesas de sección cuadrada que emergen de un tronco común enraizado a la roca.
Esta obra no esta situada en la bahía de la concha (San Sebastián), sino que forma parte de esta bahía. Las esculturas emergen de las rocas como si hubieran estado siempre allí, como una extensión del terreno. De esta forma Chillida no constituye como su obra solamente las tres piezas, sino que estas complementan el paisaje y entorno haciendo de el su obra. De aquí viene su nombre, que alusión a la idea de "peinar" el aire o el mar
Interacción con el entorno
En días de fuerte oleaje, el conjunto es muy impactante, ya que el mar golpea las rocas y el agua se filtra por tubos sonoros bajo las losas del suelo. De esta manera produce un sonido que recuerda al viento silbando, y que varía según sea la intensidad del oleaje.
Además, también se situó en este lugar la obra a cosa hecha para que el agua de las olas salte por los huecos, a veces empapando a los visitantes que les pilla desprevenidos. De esta forma Chillida consigue añadir un momento lúdico y sorprendente para aquellos que van a visitarlo.
Una obra muy original, interactiva y al alcance todos
ResponderEliminar